
El hombre, además de su cuerpo físico, está constituido por varios cuerpos sutiles, que irradian energía con intensidad y constancia variable. Estas energías sutiles impregnan todo lo que las rodea, las cosas y los espacios. Permanecen durante años, decenios e incluso siglos, saturan las paredes y las estructuras, como así también a los seres vivos, a nosotros, a los animales y a las plantas, creando bienestar o desgracia. Lo mismo ocurre en todos aquellos lugares donde reina la miseria, las cárceles, los mataderos, los campos de concentración, cementerios, etc., es decir allí donde hubo, enfermedad, dolor o violencia. En la Ciudad de Buenos Aires, tenemos barrios donde el dolor quedó impreso aún en el mismo nombre, como es el caso del barrio de “Mataderos”, o la plaza de Las Heras y Coronel Días dónde funcionó una cárcel. “Quilmes”, en el Gran Buenos Aires, fue el lugar dónde se doblegó con crueldad a tantos indígenas del mismo nombre, sólo por citar algunos ejemplos que vienen a mi memoria, pero el lector podrá buscar datos sobre la historia de su propiedad y su ciudad beneficiándose con este conocimiento. En algunos casos, sobre todo si se trata de lugares en los que, con violencia y sufrimiento, ocurrieron tragedias sangrientas, la memoria de las paredes puede ser tan fuerte que sea necesario armonizar la propiedad y además sacar todo lo que correspondió a los anteriores dueños o que pudiera evocar su recuerdo. Lo mismo ocurre con negocios, oficinas o fábricas, que irremediablemente fueron a la quiebra y legan a los futuros ocupantes el mismo destino. Recuerden, esos locales que siempre se alquilan y nada prospera, aún en diferentes rubros, en distintas etapas económicas del país, con diferentes capitales de inversión. Ningún desarrollo, ningún proyecto, nada, nada puede ser exitoso allí. Irremediablemente todo se malogra. Además, podemos agregar algunos signos físicos presentes en algunas oportunidades, que podremos observar según el caso, como ser, muros con humedad continua, grietas, fisuras y resquebrajamiento de las paredes sin que exista hundimiento de terreno que lo justifique. La presencia constante de hormigas, cucarachas u otros insectos, plantas amarillentas, débiles, que se secan a pesar de todos nuestros esfuerzos, flores frescas que se marchitan rápidamente. Animales agresivos, desvitalizados, tristes, siempre enfermos o que mueren repentinamente, sin causa aparente. Ruidos en la vivienda, sensación de presencia y de pesadez, ganas de salir de allí. Para los ocupantes problemas de salud continuos, sin origen aparente, irritabilidad, insomnio, etc. Cuando encuentren estos marcadores o haya problemas de salud en los que la medicina resulte ineficaz, hagan examinar la casa por un experto, no lo posterguen, la solución es rápida y de efectos inmediatos. Requiere la armonización del lugar para llevar la historia de los muros a cero y comenzar una nueva etapa, floreciente, exitosa, nada del pasado obstaculizará el progreso. La armonía y el bienestar regresarán a su vida.
Fabián Silva
Radiestesista Profesional radiestesiavital@yahoo.com.ar

